lunes 13 de abril de 2009

Exposición en Valmojado (Toledo)




Exposición


El Cristo del Amparo, legado de fe


Del 24 de abril al 3 de mayo de 2009


Iglesia parroquial de Valmojado (Toledo)






El Cristo del Amparo, legado de fe es una muestra cultural y artística que se celebrará con motivo del 350 aniversario de las primeras ordenanzas de la cofradía del Santísimo Cristo del Amparo, de Valmojado. La exposición se materializa en varias decenas de objetos y más de ciento ochenta fotografías, todos relacionados con los más de tres siglos y medio de culto al Cristo.

Primera Parte. Sección de objetos

La sección de objetos reunirá más de treinta piezas referidas a la liturgia y a la administración de la cofradía, acumuladas durante los siglos XVIII, XIX y XX. Así, el visitante tendrá la oportunidad, entre otras, de saber por qué la imagen porta sudarios de varios colores, de poder apreciar de cerca la solera de algunos estandartes, de comprender la utilidad de los cetros procesionales o simplemente, de admirar el arte plasmado en varios elementos decorativos de la imagen.

Segunda Parte. Sección fotográfica

La sección fotográfica de la muestra ofrecerá al visitante un paseo emotivo por los actos religiosos y festivos de los dos últimos siglos, donde la imagen del Cristo del Amparo y sus devotos han sido los protagonistas. En ella podremos contemplar a valmojadeños de ayer y de hoy en todas las celebraciones de la cofradía: niños en las andas, procesiones, muestras de júbilo, la música, los bailes públicos, etc. Aprovechamos estas líneas para dar las gracias a los cofrades –casi medio centenar- que nos han cedido sus fotografías familiares.




domingo 22 de marzo de 2009

Artículo publicado en la revista Ecos (Toledo)



Viernes, 20 de marzo de 2009
Patrimonio

La arquitectura oculta del muy viejo Valmojado


“Valmojado y su arquitectura oculta”. Así, con una expresión del historiador local David González Agudo, podría referirse uno a las muchas cuevas de Valmojado, cuya antigüedad se remonta con seguridad al siglo XVII. En los años 90 del siglo pasado se hizo un inventario y se notificaron 87, pero “no estaba todas las que estaban”, afirma González.

El joyero madrileño afincado en Valmojado Miguel Ángel Sánchez Núñez enseña la suya, bajo la calle Fernando Guzmán. Sobre la edad de la misma, dice que “al menos data de 1870”, ya que esa fecha tiene la inscripción de una de las tinajas que pueblan su cueva (“San Silvestre par ALE”, rezaba).

Aunque no se tiene claro su origen, lo que sí se sabe es que las cuevas eran secularmente usadas para almacenar vinos y demás productos agropecuarios, dadas las perfectas condiciones de conservación que aún reúnen.
Las dos cuevas observadas por ECOS tenían sobre ellas sendas bodegas. Aún se pueden ver los conductos que servían para verter el vino una vez elaborado para su conservación en las grutas. Sánchez no quiere cargarse su cueva ya que es consciente de su valor patrimonial, aunque ha tenido que tapar varios conductos por motivos de salubridad; uno de ellos comunicaba su galería con otra. Este vecino de Valmojado también muestra el conducto con el pozo exterior de donde se obtenía agua.

viernes 2 de enero de 2009

Valmojado (Toledo) en el portal de turismo de Castilla - La Mancha

TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA HA INCLUIDO EN SU PÁGINA WEB LA INFORMACIÓN SOBRE VALMOJADO (TOLEDO)
El portal turístico de Castilla - La Mancha ha publicado recientemente los datos de interés histórico y turístico sobre la villa de Valmojado.
Para acceder a la información, pinchar en el enlace:

viernes 12 de diciembre de 2008

Folleto conmemorativo publicado por el Ayuntamiento de Las Ventas de Retamosa



“El Canto”, un hito para la historia de Las Ventas de Retamosa

David González Agudo
Jesús Rodríguez Morales


“El Canto”. Así es como los venteros llamamos a esa gran piedra dorada que nos aguarda desde tiempo inmemorial en la confluencia del Cordel de Hormigos y la Cañada Real Segoviana

Durante mucho tiempo, nadie -o casi nadie- ha sabido a ciencia cierta ni su motivo ni su origen. Sin embargo, “El Canto” ha sido, desde siempre, un elemento especial, todo un símbolo para los hijos de este pueblo. Aun sin conocer su procedencia, nuestros antepasados, generación tras generación, tenían grabado a fuego que aquella piedra era algo importante que había que respetar. Por nuestras calles aún resuena el eco de un misterio, una leyenda enigmática: “si El Canto es movido de su sitio, el pueblo se inundará de agua”.

El origen del secreto que guarda “El Canto” se adentra en la noche de los tiempos. Viajemos a la Baja Edad Media, a la época de la Reconquista. En los inicios del siglo XIII, un hombre llamado Minaya, alcalde real, dibujaba por esta comarca una línea de demarcación que partiría los términos meridionales de la ciudad de Segovia con las tierras de Alhamín, Maqueda, la Mitra arzobispal de Toledo, Olmos y Madrid.

Las tierras donde hoy se asientan pueblos como Las Ventas de Retamosa, Valmojado o Casarrubios del Monte fueron conocidas como Canmayor por las gentes que vivían al norte de la sierra de Guadarrama. Los pastos que ofrecían sus alijares fueron, desde tiempo inmemorial, un bien preciado para los ganados que pasaban aquí sus invernadas. Segovia, ciudad castellana y ganadera por excelencia, estuvo interesada por los campos de Canmayor desde la marcha de los musulmanes. Pastores y ganaderos procedentes de la tierra segoviana, buenos conocedores de la abundancia de estos campos, conducían cada año a sus rebaños por la Cañada Real Segoviana para aprovecharse de los herbajes de nuestro entorno. La trashumancia fue el motivo principal por el cual esta comarca pasaría a formar parte de los “estremos” de la tierra de Segovia.

La influencia de la ciudad del Acueducto sobre estas tierras era ya un hecho conocido desde la segunda mitad del siglo XII. Sin embargo la posesión segoviana “de derecho” sobre Canmayor no llegaría hasta el 12 de diciembre del año 1208. Aquel día, el rey castellano Alfonso VIII, estando en Segovia, otorgó un privilegio en latín por el cual concedía a dicha ciudad sus confines o “estremos” y en el que se partían términos con otras jurisdicciones. Este privilegio es conocido como “La Bolsilla” por los segovianos. Las tierras de Canmayor pasaron a configurar lo que sería el sexmo de Casarrubios, uno de los más extensos allende la sierra.

Situación del mojón de “El Canto” y la Cabeza Retamosa en los límites entre Segovia y Camarena
Nuestro “Canto” era, nada más y nada menos, uno de aquellos mojones que el alcalde Minaya había establecido para delimitar la tierra de Segovia con la de Camarena, perteneciente ésta a la Mitra de Toledo. Así pues, los actuales límites municipales de Las Ventas de Retamosa, por su parte sur, se corresponden con aquellos de 1208.

La antigua Cabeça Retamosa, es decir, el cerro de Buenavista, era la puerta de entrada a Segovia desde su cañada más importante. Desde tiempo inmemorial estas latitudes fueron lugar de invernadero de los rebaños serranos (Villacastín, Aldeavieja, El Espinar, Bustarviejo, Canencia o Robledo de Chavela), procedentes todos de la tierra de la ciudad.

Bien pensábamos que a través de estas líneas desvelaríamos el misterio de nuestra piedra más legendaria. Pero ahora nos surge la verdadera incógnita que encierra “El Canto”, y es cómo ha podido mantenerse en su sitio durante ochocientos largos años. Venteros, sigamos guardando el secreto. Conservemos “El Canto”.


El 12 de diciembre de 2008 el Excmo. Ayuntamiento de Las Ventas de Retamosa conmemora el

Octavo Centenario del Privilegio de “La Bolsilla”

Artículo publicado en La Tribuna de Toledo




V. DE RETAMOSA

¿De dominio segoviano?

Un artículo refleja que Segovia extendió sus dominios hasta la provincia de Toledo y tres de sus municipios -Las Ventas, Casarrubios y Valmojado-, siguiendo la senda de la Cañada Real Segoviana.


N. SÁNCHEZ-APARICIO


Los vecinos de Las Ventas de Retamosa acaban de descubrir nuevos datos a cerca de la historia de su pueblo. El mojón de ‘El Canto’ ha sido siempre una popular piedra emplazada en esta localidad que nadie se atrevía a tocar, pues creían que si la movían de su sitio, el municipio correría peligro de inundarse cuando lloviera de manera intensa, según ha relatado a este diario Magdalena de León, concejala de Cultura de la villa. Hasta llegar a este punto se ha tergiversado la historia sobre el porqué del mojón. Siempre ha existido un halo de misterio en torno a lo que realmente motivó su origen.


El historiador David González, procedente de Valmojado, y el geógrafo Jesús Rodríguez, de Móstoles, recientemente han descubierto que este famoso pedrusco, «que para los venteros era algo desconocido y enigmático, resulta que se trataba de un cipo de la línea de delimitación de la ciudad de Segovia y que tiene 800 años de antigüedad», manifestó González.


Como narra este historiador en el artículo que ha redactado sobre este hallazgo, hoy 12 de diciembre se cumple una efeméride de especial importancia tanto para Las Ventas de Retamosa como para Casarrubios del Monte y Valmojado, tres municipios situados al Norte de la provincia. Tal día como éste, hace 800 años, el rey Alfonso VIII otorgaba un privilegio a la ciudad de Segovia por el cual eran reconocidos los confines más meridionales de sus tierras del Reino de Toledo, incluyéndose en sus territorios estas tres localidades.


La línea de delimitación que transcurre por Las Ventas de Retamosa separaba la jurisdicción segoviana de las tierras de Camarena, perteneciendo estas últimas a la iglesia toledana. La merced, signada en Segovia por el monarca castellano, está redactada en latín medieval y se conserva en los fondos de ‘La Alhóndiga’, sede del archivo municipal de la ciudad del Eresma. Durante varios siglos, el documento ha sido conocido por los segovianos como «privilegio de La Bolsilla», por la razón de llevar colgado un saquillo de raso que contenía el sello real. El texto del mismo hace un recorrido por la mojonera de Segovia, encaminada a separar las jurisdicciones colindantes, entre las que pueden citarse las de Alhamín, Maqueda, la Mitra de Toledo, Olmos o Madrid. El porqué de éste hay que buscarlo en La Reconquista. El avance cristiano frente a los musulmanes había permitido a Segovia comenzar a ampliar los límites meridionales de sus términos.


En este contexto, los grandes propietarios de ganado de la ciudad, interesados en conseguir pasturas veraniegas para sus importantes rebaños de ovejas, tuvieron mucha influencia en la estrategia expansionista del concejo. Esto explica, en parte, el porqué de la rápida progresión del área de influencia segoviana en dirección hacia el otro lado de la sierra de Guadarrama, hasta topar con las tierras de Camarena, en Toledo. La expansión de la tierra de la ciudad de Segovia y, más en concreto, la de su sexmo de Casarrubios, se articula geográficamente en torno a la Cañada Real Segoviana, una de las grandes vías de la trashumancia. Incluso antes de la fundación de la Mesta, dicho camino aparece como el eje principal de la práctica trashumante dentro de la jurisdicción de la nombrada urbe.


Es probable que las condiciones de inseguridad de finales del siglo XII y comienzos del XIII exigieran al concejo segoviano la organización de sus majadas a lo largo de esta vía principal. La incorporación de las tierras llamadas campos de Canmayor -esto es, el sexmo de Casarrubios- permitiría a los ganados locales transitar seguros por ella y pasar el invierno en el Reino de Toledo, donde el clima era menos frío y los pastos abundantes. Los confines de la tierra segoviana por el Sur eran casi un calco de los límites municipales actuales de Casarrubios, Valmojado y Las Ventas. Los orígenes de estos pueblos, hoy toledanos, tienen una relación muy estrecha con la influencia de la ciudad en la zona. Casarrubios fue fundada por segovianos y cabeza del sexmo de su mismo nombre hasta 1331, fecha en la que pasó a manos de don Alfonso de la Cerda. Valmojado, en cambio, nació como un «passo é puerto» de ganados de Segovia. La ciudad cobraba allí varios derechos de tránsito ganadero, entre ellos la «caucera», que era una de las rentas que percibía el alcaide de su Alcázar. Hay constancia documental de la toma en arrendamiento de aquel puerto por un ilustre judío segoviano en los años 60 del siglo XV. Por su parte, el paraje donde se asienta Las Ventas fue lugar de invernada de los rebaños de la tierra segoviana (Villacastín, El Espinar, Aldeavieja, Canencia, Bustarviejo, etc.) y fue la puerta de entrada a la tierra a través de la Cañada Real Segoviana. Allí se mantiene, todavía en pie, el mojón, uno de los establecidos en 1208 y al que los vecinos conocen como ‘El Canto’.


Desde mediados del siglo XV, esta parte del sexmo de Casarrubios fue, poco a poco, desmembrada y apartada de la jurisdicción de Segovia. Los contemporáneos achacaban este expolio a la «falta de aparejo para fazer» de la ciudad, debido a su lejanía y a la creación, en la zona, de señoríos jurisdiccionales cuyos titulares contaban con el beneplácito de los reyes. Así, hacia el año 1484, los términos más meridionales del sexmo segoviano de Casarrubios, donde se encuadran los pueblos citados, habían sido apartados de Segovia para formar parte del mayorazgo de don Gonzalo Chacón, privado de la reina Isabel de Castilla.

jueves 11 de diciembre de 2008

Artículo publicado en El Adelantado de Segovia


El Adelantado de Segovia. 11 de diciembre de 2008.
Conmemoración del Octavo Centenario del Privilegio de "La Bolsilla"

TRIBUNA

David González Agudo


Mañana 12 de diciembre de 2008 se cumple una efeméride de especial importancia para Segovia. Tal día como ese, hace ochocientos años, el rey Alfonso VIII otorgaba un privilegio a nuestra ciudad por el cual eran reconocidos los confines más meridionales de sus tierras del Reino de Toledo, allende la sierra de Guadarrama. Esto suponía para Segovia ostentar "de derecho" la jurisdicción sobre los campos de Canmayor, es decir, las tierras que después conformarían su sexmo de Casarrubios.


La merced, signada en Segovia por el monarca castellano, está redactada en latín medieval y se conserva en los fondos de La Alhóndiga, sede del archivo de la ciudad y su tierra. Durante varios siglos ha sido conocida por los segovianos como "privilegio de La Bolsilla", por la razón de llevar colgada una bolsilla de raso que contenía el sello real. El texto de la misma recorre los límites, la mojonera de la ciudad, con las jurisdicciones colindantes de Alhamín, Maqueda, la Mitra de Toledo, Olmos, Madrid, etc.


El porqué de este documento hay que encontrarlo en La Reconquista. El avance cristiano frente a los musulmanes había permitido a Segovia comenzar a ampliar los límites meridionales de sus términos. En este contexto, los grandes propietarios de ganado de la ciudad, interesados en conseguir pasturas veraniegas para sus, cada vez más importantes, rebaños de ovejas, tuvieron mucha influencia en la estrategia expansionista del concejo. Esto explica, en parte, el porqué de la rápida progresión del área de influencia segoviana al otro lado de la sierra de Guadarrama, hasta topar con las tierras de Camarena (Toledo).


La expansión de la tierra de la ciudad de Segovia y, más en concreto, la de su sexmo de Casarrubios, se articula geográficamente en torno a la Cañada Real Segoviana, una de las grandes vías de la trashumancia. Incluso antes de la fundación de la Mesta, la Cañada Segoviana aparece como el eje principal de la práctica trashumante dentro de la jurisdicción de nuestra ciudad. Cabe suponer que las condiciones de inseguridad de finales del s. XII y comienzos del s. XIII exigieran al concejo segoviano la organización de sus majadas a lo largo de esta vía principal. La incorporación de las tierras de Canmayor permitiría a los ganados locales transitar seguros por ella y pasar el invierno en los "estremos", al sur de la sierra, donde el clima era menos frío y los pastos abundantes.


Los confines de la tierra segoviana por el sur eran casi un calco de los límites municipales actuales de las localidades de Casarrubios del Monte, Valmojado y Las Ventas de Retamosa. Los orígenes de estos pueblos, hoy toledanos, tienen mucho que ver con la influencia de nuestra ciudad en aquella zona. Casarrubios del Monte fue aldea fundada por segovianos y cabeza del sexmo de su mismo nombre hasta 1331, fecha en la que la villa pasó a manos de don Alfonso de la Cerda. Valmojado, en cambio, nació como un "passo é puerto" de ganados de Segovia. La ciudad cobraba allí varios derechos de tránsito ganadero, entre ellos la "caucera", que era una de las rentas que percibía el alcaide del Alcázar. Hay constancia documental de la toma en arrendamiento de aquel puerto por el judío segoviano Abrahám Seneor, en los años sesenta del siglo XV. Por su parte, el paraje donde se asienta Las Ventas de Retamosa, fue lugar de invernada de los rebaños de varios lugares de nuestra tierra (Villacastín, El Espinar, Aldeavieja, Bustarviejo, etc.) y fue la puerta de entrada a la tierra a través de la Cañada Real Segoviana. Allí se mantiene en pie uno de los mojones establecidos en 1208, que los vecinos de aquel pueblo llaman "El Canto".


Desde mediados del siglo XV, esta parte del sexmo de Casarrubios fue, poco a poco, desmembrada y apartada de la jurisdicción de Segovia. Los contemporáneos achacaban este expolio a la "falta de aparejo para fazer" de la ciudad, debido a su lejanía y a la creación, en la zona, de señoríos jurisdiccionales cuyos titulares contaban con el beneplácito de los monarcas. Así, hacia el año 1484, los términos más meridionales del sexmo, donde se encuadran los pueblos citados, habían sido apartados de Segovia para formar parte del mayorazgo de don Gonzalo Chacón, privado de la reina Isabel de Castilla. Ochocientos años después del privilegio de "La Bolsilla", la herencia segoviana se percibe en muchas de las villas del antiguo sexmo de Casarrubios. Más de una decena de pueblos de la Comunidad de Madrid ostentan con orgullo el acueducto romano en sus armas municipales. La mayoría de ellos pertenecen aún a la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Algunos, como Navalcarnero, cimentaron con éxito la relación con nuestra ciudad a través de un protocolo de hermanamiento, hace ya casi una década.


Ahora, el Ayuntamiento de Casarrubios del Monte quiere conmemorar el Octavo Centenario del privilegio de Alfonso VIII y ha propuesto a Valmojado y Las Ventas de Retamosa una curiosa iniciativa: hermanarse conjuntamente con Segovia. Con ello pretenden reivindicarse las raíces segovianas de los tres pueblos toledanos y establecer una relación estrecha con la ciudad en los ámbitos cultural, social y económico. Una de las actividades más emotivas que contempla el protocolo es, sin duda, la renovación física de la mojonera establecida en 1208 y su visita por parte de las autoridades de las localidades hermanadas. Para ello, las tres villas "renovarán" los cipos más representativos del privilegio de "La Bolsilla" que se hallan en sus respectivos límites municipales.


El Ayuntamiento de Las Ventas de Retamosa ya se ha anticipado al citado acto con la edición de un folletín que explica a sus vecinos la importancia del mojón de "El Canto" para la historia del municipio y de Segovia.


Más de quinientos años de olvido no han sido suficientes para borrar un pasado común. Las tres localidades vuelven, hoy, a mirar a su horizonte histórico: al otro lado de la sierra de Guadarrama.

lunes 1 de diciembre de 2008

Conmemoración del octavo centenario del privilegio de "La Bolsilla"


El 12 de diciembre de 2008 se cumplen 800 años de la concesión del privilegio de "La Bolsilla" a la ciudad de Segovia.


El 12 de diciembre de 1208, el rey castellano Alfonso VIII reconocía los límites meridionales de la tierra segoviana, establecidos por el alcalde real Minaya. Se trata de una efeméride de gran importancia para la historia de Segovia, pero también para la de las villas de Casarrubios del Monte, Valmojado y Las Ventas de Retamosa. Los límites por el sur citados en el privilegio coinciden casi en su totalidad con los de los términos actuales de los tres pueblos.







Paisaje en ValdEniebla

Valmojado, reseña histórica

Las primeras noticias sobre el antecendente del municipio datan del 8 de marzo de 1207. El rey castellano Alfonso VIII confirmaba la concesión, junto a Borge Azultan (Azután), de una aldea que llamaban "el Villar de Quinque Fontes" al Monasterio de San Clemente de Toledo. El caserío se citaba situado en el lecho materno del arroyo "quae uocatur Borçalauaio" (arroyo de Buzarabajo, actual arroyo de Valdeoro o Vallehermoso) entre Casar Rubeum (Casarrubios del Monte), la alquería de Aznar Gómez y las aldeas de Dominico Ferro y Pozuelos. El privilegio hacía mención de otra donación anterior, por el cual un rey "imperatoris" -Alfonso VII- había otorgado el Villar de Quinque Fontes a dos personajes, quizá repobladores, llamados Pedro Moro y Balduíno.

Algunos expertos en etimología sostienen que las palabras "villar" o "casar" podrían hacer referencia a "ruinas" o "despoblado ruinoso" en época de Reconquista y repoblación cristiana, pudiendo barajar la posibilidad de un antecedente poblado (¿alquería fortificada?) en época islámica.

El 12 de diciembre de 1208, el rey Alfonso concedía, desde Villanueva de Tozara, el gran alfoz de Segovia allende sierra. En la descripción de los límites del término de Can Mayor, se cita "Portelleio" (Portillejo). Primera referencia documentada sobre el Paso y Puerto de Ganados en la Cañada Segoviana, anterior incluso a la fundación del Honrado Concejo de La Mesta.

En el siglo XIV (1312-1350), son citados "Los Portiellos" (Los Portillos) en el Libro de la Montería de Alfonso XI, en el capítulo correspondiente a los "Montes et tierras de Matrit et de Alhamin". Concretamente en una de las vocerías de Val de Peñuelas (Valdepiñuelas): "Et son las vocerias la una por el camino que va de Casa Rubios a Mentrida desde los Portiellos fasta Belvis; et la otra desde Villa Nueva por ribera del rio fasta Peñas Rubias". Se destaca la idoneidad para la caza del "puerco" o jabalí durante los meses invernales.

Un siglo después, en 1436, y en la descripción de las dimensiones del término de Alamín con motivo del trueque de D. Álvaro de Luna se citan, en su límite oriental, "Los Portillos de Casarrubios".

El 13 de diciembre de 1449, Pedro Sarmiento, alcalde de las alzadas de Toledo, hace mención, por primera vez en documentos, del topónimo Valmojado en unos "recudimientos de alcabalas" por la venta de unos ganados en la Ciudad Imperial, junto a Casarrubios, la Aljama de los Judíos y Villamanta.

En fecha 12 de marzo de 1467, Enrique IV ordena "secrestar" las aldeas segovianas de Valmojado y Villamanta, añadiéndolas al Señorío de Casarrubios para hacer donación a su hermana, la Infanta Isabel de Castilla. Isabel reclamaría 140.000 maravedíes de la recaudación anual del Puerto de Valmojado. En octubre del mismo año, don Gonzalo Chacón accede, por primera vez, al señorío de Casarrubios, con los lugares "secrestados". Un año después, Abrahám Seneor, rabí mayor de Castilla y arrendador del Passo é Puerto de Valmojado, pide protección al rey a causa de sus "inseguridades".

En 1472, y tras algún tiempo en manos del Conde de Fuensalida, el señorío vuelve a manos de Chacón, el cual fundaría mayorazgo con Casarrubios, Arroyomolinos, Valmojado, El Álamo y Villamanta doce años después.

Desde entonces el concejo de Valmojado quedaría ligado a los sucesivos Señores de Casarrubios, hasta que, el 7 de enero de 1734, Felipe V le concediera el Privilegio de Villazgo. La cédula de exención se solicitó a petición de sus justicias pedáneas en el Consejo de Hacienda, librándose de los "atropellos" y "malos tratamientos" que, según declaraciones de los vecinos, venían recibiendo por parte de los alcaldes de la capital del señorío, después condado. En esa misma fecha dio comienzo el pleito sobre términos con Casarrubios y el Conde de Miranda, que duraría un cuarto de siglo, dando término en 1759 y siendo condirmada, por tercera vez, la Real Cédula de Exención y el Privilegio de Villazgo. Aún así, incluso en las descripciones del Cardenal Lorenzana (1786), las justicias de Valmojado pleiteaban aún por sacudirse el yugo feudal del Conde de Miranda, el cual seguía proponiendo alcaldes para su concejo.

Nuestro patrimonio

Tesoros ocultos

Tesoros ocultos
¡SALVEMOS NUESTRAS CUEVAS!

Panorámica de Valmojado