
El Adelantado de Segovia. 11 de diciembre de 2008.
Conmemoración del Octavo Centenario del Privilegio de "La Bolsilla"
TRIBUNA
David González Agudo
Mañana 12 de diciembre de 2008 se cumple una efeméride de especial importancia para Segovia. Tal día como ese, hace ochocientos años, el rey Alfonso VIII otorgaba un privilegio a nuestra ciudad por el cual eran reconocidos los confines más meridionales de sus tierras del Reino de Toledo, allende la sierra de Guadarrama. Esto suponía para Segovia ostentar "de derecho" la jurisdicción sobre los campos de Canmayor, es decir, las tierras que después conformarían su sexmo de Casarrubios.
La merced, signada en Segovia por el monarca castellano, está redactada en latín medieval y se conserva en los fondos de La Alhóndiga, sede del archivo de la ciudad y su tierra. Durante varios siglos ha sido conocida por los segovianos como "privilegio de La Bolsilla", por la razón de llevar colgada una bolsilla de raso que contenía el sello real. El texto de la misma recorre los límites, la mojonera de la ciudad, con las jurisdicciones colindantes de Alhamín, Maqueda, la Mitra de Toledo, Olmos, Madrid, etc.
El porqué de este documento hay que encontrarlo en La Reconquista. El avance cristiano frente a los musulmanes había permitido a Segovia comenzar a ampliar los límites meridionales de sus términos. En este contexto, los grandes propietarios de ganado de la ciudad, interesados en conseguir pasturas veraniegas para sus, cada vez más importantes, rebaños de ovejas, tuvieron mucha influencia en la estrategia expansionista del concejo. Esto explica, en parte, el porqué de la rápida progresión del área de influencia segoviana al otro lado de la sierra de Guadarrama, hasta topar con las tierras de Camarena (Toledo).
La expansión de la tierra de la ciudad de Segovia y, más en concreto, la de su sexmo de Casarrubios, se articula geográficamente en torno a la Cañada Real Segoviana, una de las grandes vías de la trashumancia. Incluso antes de la fundación de la Mesta, la Cañada Segoviana aparece como el eje principal de la práctica trashumante dentro de la jurisdicción de nuestra ciudad. Cabe suponer que las condiciones de inseguridad de finales del s. XII y comienzos del s. XIII exigieran al concejo segoviano la organización de sus majadas a lo largo de esta vía principal. La incorporación de las tierras de Canmayor permitiría a los ganados locales transitar seguros por ella y pasar el invierno en los "estremos", al sur de la sierra, donde el clima era menos frío y los pastos abundantes.
Los confines de la tierra segoviana por el sur eran casi un calco de los límites municipales actuales de las localidades de Casarrubios del Monte, Valmojado y Las Ventas de Retamosa. Los orígenes de estos pueblos, hoy toledanos, tienen mucho que ver con la influencia de nuestra ciudad en aquella zona. Casarrubios del Monte fue aldea fundada por segovianos y cabeza del sexmo de su mismo nombre hasta 1331, fecha en la que la villa pasó a manos de don Alfonso de la Cerda. Valmojado, en cambio, nació como un "passo é puerto" de ganados de Segovia. La ciudad cobraba allí varios derechos de tránsito ganadero, entre ellos la "caucera", que era una de las rentas que percibía el alcaide del Alcázar. Hay constancia documental de la toma en arrendamiento de aquel puerto por el judío segoviano Abrahám Seneor, en los años sesenta del siglo XV. Por su parte, el paraje donde se asienta Las Ventas de Retamosa, fue lugar de invernada de los rebaños de varios lugares de nuestra tierra (Villacastín, El Espinar, Aldeavieja, Bustarviejo, etc.) y fue la puerta de entrada a la tierra a través de la Cañada Real Segoviana. Allí se mantiene en pie uno de los mojones establecidos en 1208, que los vecinos de aquel pueblo llaman "El Canto".
Desde mediados del siglo XV, esta parte del sexmo de Casarrubios fue, poco a poco, desmembrada y apartada de la jurisdicción de Segovia. Los contemporáneos achacaban este expolio a la "falta de aparejo para fazer" de la ciudad, debido a su lejanía y a la creación, en la zona, de señoríos jurisdiccionales cuyos titulares contaban con el beneplácito de los monarcas. Así, hacia el año 1484, los términos más meridionales del sexmo, donde se encuadran los pueblos citados, habían sido apartados de Segovia para formar parte del mayorazgo de don Gonzalo Chacón, privado de la reina Isabel de Castilla. Ochocientos años después del privilegio de "La Bolsilla", la herencia segoviana se percibe en muchas de las villas del antiguo sexmo de Casarrubios. Más de una decena de pueblos de la Comunidad de Madrid ostentan con orgullo el acueducto romano en sus armas municipales. La mayoría de ellos pertenecen aún a la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Algunos, como Navalcarnero, cimentaron con éxito la relación con nuestra ciudad a través de un protocolo de hermanamiento, hace ya casi una década.
Ahora, el Ayuntamiento de Casarrubios del Monte quiere conmemorar el Octavo Centenario del privilegio de Alfonso VIII y ha propuesto a Valmojado y Las Ventas de Retamosa una curiosa iniciativa: hermanarse conjuntamente con Segovia. Con ello pretenden reivindicarse las raíces segovianas de los tres pueblos toledanos y establecer una relación estrecha con la ciudad en los ámbitos cultural, social y económico. Una de las actividades más emotivas que contempla el protocolo es, sin duda, la renovación física de la mojonera establecida en 1208 y su visita por parte de las autoridades de las localidades hermanadas. Para ello, las tres villas "renovarán" los cipos más representativos del privilegio de "La Bolsilla" que se hallan en sus respectivos límites municipales.
El Ayuntamiento de Las Ventas de Retamosa ya se ha anticipado al citado acto con la edición de un folletín que explica a sus vecinos la importancia del mojón de "El Canto" para la historia del municipio y de Segovia.
Más de quinientos años de olvido no han sido suficientes para borrar un pasado común. Las tres localidades vuelven, hoy, a mirar a su horizonte histórico: al otro lado de la sierra de Guadarrama.